lunes, 27 de agosto de 2012

Resumen n° 6



Cómo y por qué enseñar música a los niños pequeños.

La revolución creativa propuesta por Murray Schefer

Luis Guerrero Ortiz.


Importancia de la música en la formación de los Niños
La música existe y se práctica desde tiempos inmemorables simplemente porque “nos eleva de nuestro cautiverio vegetal” y permite desplegar de manera más significativa nuestra condición humana.
La exclusión o la marginalidad de la música en la educación formal y específicamente en la educación de los niños, representa una mutilación, una negación o cuando menos una distorsión de su identidad.
La importancia de enseñar música a los niños, entonces, radica en la posibilidad de formar una generación que recupere una capacidad inherente a su naturaleza como es la de reconocer y disfrutar los diversos sonidos de su entorno, los que existen y los que ella pueden producir, distinguiéndolos del ruido.
Cómo enseñar música a los niños.
La sociedad contemporánea sufre transformaciones de gran envergadura antropológica, que han puesto de relieve las tensiones entre los tres tipos de cultura descritas por Mead: la cultura Postfigurativa, donde “los niños aprenden primordialmente de sus mayores”, la Configurativa, donde “tanto los niños como los adultos aprenden de sus pares” y la Prefigurativa, donde “los adultos también aprenden de los niños”
En este contexto de cambios culturales, si lo que se busca es comprometer genuinamente a las actuales generaciones con su propio aprendizaje y crecimiento personal, se requiere una educación que sepa partir de las propias habilidades e intereses de los niños y darles la oportunidad de ponerlos en juego a través de procesos tan activos y colaborativos como gratificantes.
Esta es la perspectiva que propone Schafer para la enseñanza de la música en los niños; en primer lugar, darles la posibilidad de aprender a descubrir el paisaje sonoro del mundo y escuchar todos los sonidos del entorno; en segundo lugar, permitirles descubrir el potencial creativo que cada uno posee para hacer su propia música; en tercer lugar, propiciar el encuentro de la música con todas las artes, haciendo de su aprendizaje una experiencia multisensorial que supere la clásica fragmentación que caracteriza a la educación musical.
Limpiando los oídos y descubriendo el paisaje sonoro:
Schafer denomina al paisaje sonoro al medio ambiente en tanto espacio ubicado entre el sonido y el ruido constituyendo una especie de composición universal en la que todos somos participes.
a)        Sonidos principales: Nota principal propia de un sector, puede ser creado por la naturaleza o artificial, su escucha  puede no ser consiente.

b)        Señales sonoras: Sonidos que de pronto ganan el primer plano y se escuchan conscientemente.

c)       Marcas sonoras: Sonido único en un determinado ámbito geográfico

Schfer afirma que las personas pueden y deben aprender a ser autoras del diseño acústico de su propio paisaje, empezando por cultivar sus costumbres auditivas. Propone además que podemos aprender desde niños a manejar los sonidos con menos torpeza y a tratarlos más bien como “objetos preciosos”.
Este es entonces el primer paso necesario para el aprendizaje de la música, “descubrir todo lo que podamos sobre el sonido- su física, su psicología, la emoción de producirlo en la garganta o de encontrarlo en el mundo fuera de nosotros”.

Descubriendo el potencial de los niños para crear su propia música.

a)      Producir sonidos: Schafer no concibe la enseñanza de la música como el aprendizaje de sistemas de notación, biografías de autores o piezas clásicas, ya que eso equivale a tratarlas como un objeto del pasado, no como algo vivo y con inmensas proyecciones.
Schafer considera que la “música es sonido y no se puede aprender música prescindiendo de el” Por lo tanto, invertir tiempo de clases fundamentalmente en producir sonidos pasa a convertirse en una premisa básica de su propuesta.

b)      Encender la chispa: Schafer plantea que “lo mejor que cualquier maestro puede hacer es plantar en la mente de sus estudiantes la chispa de un tema, de manera que esta pueda crecer, aún si el crecimiento adopta formas imprevisibles” Considera además que la música es un arte expresivo por naturaleza, por lo que resulta contradictorio que en la enseñanza formal de la música a los niños, el énfasis esté en la teoría, la técnica y la memorización de conocimientos.

c)       El papel del maestro: Schafer cree que a todo profesor se le debe permitir enseñar idiosincrásicamente, lo que significa darle a su forma de enseñar el sello de su propia personalidad y no diluirse a sí mismo mimetizado en la aplicación de secuencias y procedimientos universales. El docente debe estar preparado para ceder el protagonismo a los niños en la actividad creadora y de tal manera, que su lugar en el aula pase a un segundo plano.

Convirtiendo la música en un lugar de reunión de todas las artes.

Schafer no propone la enseñanza de la música como un camino especializado, fragmentado y separado de toda experiencia humana. Afirma que “para el niño de cinco años, la vida es arte y el arte es vida; sin embargo al ingresar a la escuela el arte se vuelve arte, y la vida se convierte en vida” El autor piensa que aislar el compartimiento de la enseñanza de las artes, es una “fragmentación de la experiencia”

Demandas a las políticas

La pedagogía planteada por Murray Schafer es sin duda revolucionaria y toca el corazón de la reforma educativa pendiente, hoy postergada y reducida a su expresión más pragmática. Propone hacer de cada clase una hora de mil descubrimientos, haciendo un cambio profundo en la noción y gestión del tiempo al interior de la escuela formal.

Una formación musical en la educación inicial capaz de convertirse en un espacio de encuentro de todas las artes, una genuina explosión creativa de la sensorialidad, exige, para empezar, un currículo que abandone el enfoque instrumental del aprendizaje del arte, siempre subordinado al logro de objetivos comunicacionales que a la larga y a la corta terminan en lo lingüístico, en el desarrollo de las capacidades lógico verbales de los niños. 


 

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